Miércoles 15 Julio 2026
Salmos 125
LECTURA DIARIA


SALMOS 125:1-5
Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, Que no se mueve, sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, Así Jehová está alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre. Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la heredad de los justos; No sea que extiendan los justos sus manos a la iniquidad.Haz bien, oh Jehová, a los buenos, Y a los que son rectos en su corazón. Mas a los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que hacen iniquidad; Paz sea sobre Israel.
Salmo 125 nos presenta la imagen de quienes confían en Dios como el monte de Sion, firme e inconmovible. En el pensamiento oriental, los montes representaban estabilidad, permanencia y seguridad; por eso el salmista compara al que confía en Jehová con algo que no se mueve fácilmente. Pero el detalle más hermoso está en los montes que rodean Jerusalén: así como esas montañas abrazaban y protegían la ciudad, el salmista declara que Dios rodea a Su pueblo.
No se trata de una promesa de una vida sin desafíos, sino de la seguridad de que la presencia de Dios permanece alrededor de quienes confían en Él. El salmo también muestra que Dios distingue entre quienes caminan en rectitud y quienes se entregan a caminos torcidos, revelando que Su deseo es que Su pueblo no se desvíe, sino que permanezca firme en Su voluntad. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, vivamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y descansando en la protección de nuestro Padre amado. Porque quien aprende a confiar en Dios deja de vivir movido por cada circunstancia y comienza a permanecer firme, sabiendo que aunque todo alrededor cambie, Dios sigue rodeando, sosteniendo y guardando a los que esperan en Él.
Así como los montes rodeaban Jerusalén, Dios permanece alrededor de Su pueblo. Nuestra seguridad no depende de que el camino esté libre de desafíos, sino de saber quién camina con nosotros y quién nos sostiene. Mientras aguardamos fielmente el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad y fortalecidos en la gracia, confiando en que nuestro Padre amado guarda nuestro corazón, afirma nuestros pasos y no permitirá que las circunstancias nos aparten de Su propósito.
