Miércoles 20 Mayo 2026
Salmos 111
LECTURA DIARIA


SALMOS 111:1-4, 7-8, 10
Alabaré a Jehová con todo el corazón En la compañía y congregación de los rectos. Grandes son las obras de Jehová, Buscadas de todos los que las quieren. Gloria y hermosura es su obra, Y su justicia permanece para siempre. Ha hecho memorables sus maravillas; Clemente y misericordioso es Jehová.
Las obras de sus manos son verdad y juicio; Fieles son todos sus mandamientos, Afirmados eternamente y para siempre, Hechos en verdad y en rectitud.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.
En el Salmos 111 se revela un corazón completamente maravillado por las obras y el carácter de nuestro Padre amado. El salmista no solamente habla de milagros o poder, sino de alguien que decidió detenerse a contemplar profundamente quién es Dios y cómo actúa. En el pensamiento oriental, “recordar” las obras de Dios no era simplemente traer datos a la memoria; era vivir consciente de Su fidelidad para fortalecer el corazón en el presente. Por eso el salmo habla de Sus maravillas, Su justicia y Su misericordia: porque quien olvida la fidelidad de Dios fácilmente comienza a vivir desde el miedo, ansiedad o ingratitud.
También es profundo que el salmo diga que “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová”. En la mentalidad hebrea, el temor de Dios no significaba terror, sino reverencia, honra y conciencia constante de Su grandeza. Esto confronta muchísimo hoy, porque muchas veces las personas quieren conocimiento, respuestas o bendiciones, pero sin una relación reverente y genuina con nuestro Padre amado. La verdadera sabiduría no comienza en la inteligencia humana, sino en un corazón que reconoce a Dios, permanece enseñable y decide caminar alineado a Su verdad.
Velar es recordar diariamente la fidelidad de Dios y no enfocarse solo en problemas momentáneos.
Estar firmes es vivir desde reverencia y dependencia de nuestro Padre amado.
Esforzarse en amor es reflejar gratitud, obediencia y humildad en la vida diaria.
La verdadera sabiduría se refleja en decisiones alineadas al carácter de Cristo Jesús.
Quien permanece contemplando la fidelidad y grandeza de nuestro Padre amado deja de vivir distraído o endurecido, y comienza a caminar con un corazón sensible, agradecido y firme, reflejando cada vez más la sabiduría, paz y carácter de Cristo Jesús.
