Miércoles 22 Abril 2026
Salmos 92
LECTURA DIARIA


SALMOS 92:1-2, 4-7, 10, 12-15
Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu fidelidad cada noche,
Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo. ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto. Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, Es para ser destruidos eternamente.
Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco.
El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes, Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia.
En Salmos 92, se presenta una verdad sencilla pero profunda: es bueno reconocer y dar gracias a nuestro Padre amado en todo tiempo. Este salmo fue diseñado para el día de reposo, y en ese contexto no era solo “descansar”, sino detenerse intencionalmente para recordar quién es Dios y lo que ha hecho. Cuando habla de anunciar Su misericordia de día y Su fidelidad de noche, no es solo poesía, es una forma de decir: en todo momento, en lo visible y en lo oculto, Dios sigue siendo bueno.
También cuando menciona que el justo florecerá como la palmera y crecerá como el cedro, está usando ejemplos muy claros para ese tiempo: la palmera resiste el desierto y sigue dando fruto, y el cedro es firme, estable y duradero. Es decir, una persona que permanece en Dios no vive por emociones momentáneas, sino con estabilidad, crecimiento y fruto constante, aun en procesos difíciles. Y cuando dice que aun en la vejez dará fruto, está mostrando que la vida en Dios no se estanca; el que permanece sigue creciendo y dando fruto sin importar la etapa.
Este salmo nos enseña que no se trata solo de momentos espirituales, sino de una vida constante:
▪️Agradecer a Dios en todo tiempo.
▪️Recordar Su fidelidad diariamente.
▪️Permanecer firmes, creciendo y dando fruto.
▪️No vivir por lo que se siente, sino por lo que se sabe de Dios.
Mantenerse firmes, actuar con valentía y hacerlo todo con amor también se refleja en una vida que honra a Dios continuamente, no solo en los buenos momentos, sino en todo proceso.
No dejes que las circunstancias definan tu actitud. Aun en días difíciles, decide agradecer, confiar y permanecer. El que se mantiene firme en Dios, florece aunque esté en medio del desierto.
