Miércoles 30 Septiembre 2026
Proverbios 9
LECTURA DIARIA


PROVERBIOS 9:1-2, 4-11, 13-15, 17-18
La sabiduría edificó su casa, Labró sus siete columnas. Mató sus víctimas, mezcló su vino, Y puso su mesa.
Dice a cualquier simple: Ven acá. A los faltos de cordura dice: Venid, comed mi pan, Y bebed del vino que yo he mezclado. Dejad las simplezas, y vivid, Y andad por el camino de la inteligencia. El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; Enseña al justo, y aumentará su saber. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. Porque por mí se aumentarán tus días, Y años de vida se te añadirán.
La mujer insensata es alborotadora; Es simple e ignorante. Se sienta en una silla a la puerta de su casa, En los lugares altos de la ciudad, Para llamar a los que pasan por el camino, Que van por sus caminos derechos.
Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es sabroso. Y no saben que allí están los muertos; Que sus convidados están en lo profundo del Seol.
Proverbios 9 presenta una escena hermosa y a la vez muy seria: la Sabiduría y la insensatez levantan sus voces y llaman al corazón desde dos caminos diferentes. La Sabiduría ha preparado su casa, dispuesto su mesa y enviado a sus mensajeras para invitar al sencillo a dejar la simpleza y caminar por el camino de la inteligencia; en contraste, la mujer insensata también se sienta a la puerta de su casa y llama a quienes pasan, ofreciendo lo que parece agradable y fácil, pero cuyo final conduce a la muerte. La imagen de las dos mesas nos enseña que el creyente está constantemente decidiendo qué voz escuchará y qué alimentará su interior. Por eso el capítulo declara: «El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia»; reconocer quién es Dios, valorar Su Palabra y permitir que ella gobierne nuestras decisiones es el comienzo de una vida verdaderamente sabia. También aparece una enseñanza preciosa sobre la corrección: «Reprende al sabio, y te amará», porque un corazón enseñable no interpreta la corrección como rechazo, sino como una oportunidad para crecer. Para el creyente, velar significa observar qué voces están ganando espacio en nuestra mente, qué pensamientos estamos alimentando, qué influencias estamos permitiendo y si nuestro corazón continúa sentado a la mesa de la Sabiduría. No todo lo atractivo conviene, no toda voz merece nuestra atención y no todo camino que se abre delante de nosotros debe ser recorrido. La mente renovada aprende a discernir antes de decidir; el corazón humilde recibe corrección; y la Palabra guardada dentro comienza a ordenar nuestros pasos. El Padre amado no solamente nos muestra qué camino conduce a la vida, sino que por Su gracia nos enseña a reconocerlo entre tantas voces. Por eso hoy escogemos escuchar Su Sabiduría, alimentarnos de Su Palabra y permanecer atentos, firmes en la fe y llenos de amor, con nuestros ojos puestos en nuestro Señor Jesucristo mientras seguimos avanzando y aguardamos Su glorioso retorno.
