Miércoles 7 Octubre 2026

Proverbios 12

LECTURA DIARIA

PROVERBIOS 12:1, 4, 10-11, 13, 18, 21-22, 24-25, 27-28

El que ama la instrucción ama la sabiduría; Mas el que aborrece la reprensión es ignorante.

La mujer virtuosa es corona de su marido; Mas la mala, como carcoma en sus huesos.

El justo cuida de la vida de su bestia; Mas el corazón de los impíos es cruel. El que labra su tierra se saciará de pan; Mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento.

El impío es enredado en la prevaricación de sus labios; Mas el justo saldrá de la tribulación.

Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.

Ninguna adversidad acontecerá al justo; Mas los impíos serán colmados de males. Los labios mentirosos son abominación a Jehová; Pero los que hacen verdad son su contentamiento.

La mano de los diligentes señoreará; Mas la negligencia será tributaria. La congoja en el corazón del hombre lo abate; Mas la buena palabra lo alegra.

El indolente ni aun asará lo que ha cazado; Pero haber precioso del hombre es la diligencia. En el camino de la justicia está la vida; Y en sus caminos no hay muerte.

Proverbios 12 nos presenta, mediante los contrastes propios de la sabiduría hebrea, dos caminos que se van formando decisión tras decisión: el del justo que recibe instrucción y el del necio que rechaza la corrección. En la cultura bíblica, la enseñanza del padre tenía un valor profundamente formativo, porque recibir reprensión no era señal de rechazo, sino una oportunidad para ajustar el rumbo; por eso declara: «El que ama la instrucción ama la sabiduría; mas el que aborrece la reprensión es ignorante». El capítulo lleva esa sabiduría a lo cotidiano: la diligencia frente a la negligencia, la verdad frente al engaño y el cuidado de las palabras frente a aquellas que hieren como espada, mientras «la lengua de los sabios es medicina». También aparece una hermosa imagen del hogar: «La mujer virtuosa es corona de su marido», mostrando que la sabiduría no solo se piensa, sino que se convierte en una influencia que fortalece a quienes están cerca. Y en medio de tantos contrastes aparece una verdad preciosa: «El justo cuida de la vida de su bestia», recordándonos que la rectitud también se manifiesta en cómo tratamos aquello que Dios ha puesto bajo nuestro cuidado. Entonces surge una pregunta que toca el corazón: ¿qué está revelando nuestra manera de hablar, trabajar, corregirnos y tratar a los demás acerca de lo que estamos guardando dentro? Nuestro Padre amado no quiere solamente que conozcamos lo bueno; por Su gracia nos enseña a practicarlo. Velar es permanecer enseñables, cuidar nuestras palabras, trabajar con diligencia y hacer que nuestra fe se vea en la manera en que tratamos a los demás. Así, la obediencia deja de ser una idea y se convierte en una vida firme, íntegra y llena de amor mientras aguardamos el retorno de nuestro Señor Jesucristo.

Contáctanos

contactanos@palabra-online.com

Quiero recibir novedades

Palabra Online 2025