Miércoles 8 Julio 2026
Salmos 122
LECTURA DIARIA


SALMOS 122:1-2, 6-9
Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Nuestros pies estuvieron Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman. Sea la paz dentro de tus muros, Y el descanso dentro de tus palacios. Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré yo: La paz sea contigo. Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios Buscaré tu bien.
Salmo 122 nos enseña que la presencia de Dios debe ser el mayor motivo de alegría para el creyente. El salmista no celebra simplemente haber llegado a Jerusalén, sino la oportunidad de reunirse con el pueblo de Dios para adorarle. En el pensamiento oriental, las peregrinaciones eran mucho más que un viaje; representaban un tiempo para dejar atrás las preocupaciones cotidianas y reenfocar el corazón en Dios. Además, al exhortar a orar por la paz de Jerusalén, el salmo recuerda que la verdadera paz (shalom) es el resultado de vivir bajo el gobierno y la voluntad de Dios.
Una vida firme en la fe encuentra gozo en la comunión con Dios y procura ser un instrumento de paz donde Él la ha colocado. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y cultivando una comunión constante con nuestro Padre amado y con nuestros hermanos. Porque quien hace de la presencia de Dios su mayor alegría vive con un corazón lleno de esperanza, promueve la unidad y refleja el carácter de Cristo Jesús en medio del mundo.
El Salmos 122 nos desafía a preguntarnos: ¿Sigue siendo la presencia de Dios el mayor gozo de mi corazón? En una época donde las ocupaciones, las preocupaciones y el individualismo pueden desplazar nuestras prioridades, este salmo nos recuerda que la comunión con Dios y con Su pueblo fortalece nuestra fe y nos ayuda a perseverar. En el pensamiento oriental, subir a Jerusalén implicaba dejar atrás las actividades cotidianas para reenfocar la vida en Dios. De la misma manera, nosotros somos llamados a ordenar nuestra vida alrededor de Cristo, buscando Su presencia cada día y edificando relaciones que promuevan la paz, el amor y la unidad. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia, procurando la comunión con nuestro Padre amado y animándonos mutuamente a perseverar. Porque una fe aislada se debilita, pero una fe que permanece cerca de Dios y camina junto a Su pueblo encuentra fuerzas para mantenerse firme hasta el final.
Hebreos 10:24-25
“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos... antes exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”
👉🏾 La comunión entre los creyentes cobra aún más importancia mientras esperamos el regreso de Cristo.
Filipenses 3:20
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.”
👉🏾 Así como los peregrinos subían a Jerusalén con un propósito, nosotros caminamos hacia nuestra verdadera patria celestial.
Efesios 4:3
“Solicitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.”
👉🏾 La paz y la unidad son frutos de una vida guiada por el Espíritu y fortalecida por la gracia.
Colosenses 3:16
“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros... enseñándoos y exhortándoos unos a otros...”
👉🏾 Una comunidad centrada en la Palabra fortalece la fe y prepara a los creyentes para perseverar.
