Sábado 11 Julio 2026
Salmos 123
LECTURA DIARIA


SALMOS 123:1-4
A ti alcé mis ojos, A ti que habitas en los cielos.He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, Hasta que tenga misericordia de nosotros. Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros, Porque estamos muy hastiados de menosprecio. Hastiada está nuestra alma Del escarnio de los que están en holgura, Y del menosprecio de los soberbios.
Salmo 123 nos enseña que la fe madura no solo sabe clamar a Dios en medio de la necesidad, sino también esperar en Él con paciencia. El salmista dirige su mirada al Señor porque comprende que la respuesta no depende de las personas ni de las circunstancias, sino de la misericordia de Dios. En el pensamiento oriental, los ojos del siervo permanecían atentos a la mano de su señor porque de ella dependían el sustento, la dirección y el momento oportuno para actuar. Esa imagen comunica una confianza constante y una dependencia total.
Dios nos llama a vivir con los ojos puestos en Él y no en aquello que intenta desanimarnos. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y aprendiendo a esperar con humildad la dirección de nuestro Padre amado. Porque quien fija su mirada en Dios deja de ser gobernado por el temor, la crítica o la incertidumbre, y encuentra la paz para perseverar hasta el cumplimiento de Sus promesas.
Salmo 123 nos enseña que una vida fortalecida por la gracia mantiene sus ojos en Dios antes que en las circunstancias. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, confiando en que nuestro Padre amado conoce cada necesidad, escucha nuestro clamor y obrará conforme a Su perfecta voluntad. Porque quien aprende a esperar mirando al Señor descubre que Su misericordia sostiene, Su gracia fortalece y Su fidelidad nunca falla.
Gálatas 6:9
No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Colosenses 3:1-2
Buscad las cosas de arriba... Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
