Sábado 17 Enero 2026

Salmos 10

LECTURA DIARIA

Salmos 10:1, 4, 17-18

¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?

El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído, Para juzgar al huérfano y al oprimido, A fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.

"Salmos 10 nos mete de lleno en una realidad cruda: a veces parece que Dios está en silencio mientras el impío avanza, oprime, miente y se aprovecha del débil. El salmista expresa lo que muchos sienten pero no siempre dicen: “¿Por qué, oh Jehová, estás lejos?” No es incredulidad; es un clamor honesto.

El impío vive confiado en su propia fuerza, cree que nadie le pedirá cuentas y actúa como si Dios no existiera. Pero el salmo deja algo clarísimo: Dios ve, Dios escucha y Dios actúa. Aunque no lo parezca, el Señor está atento al quebrantado, al humilde y al que confía en Él.

El capítulo cierra con una declaración poderosa: Jehová es Rey eternamente. Los sistemas humanos caen, la maldad tiene fecha de caducidad, pero el gobierno de Dios permanece. Este salmo nos enseña a no interpretar el silencio de Dios como ausencia, sino como un tiempo para permanecer firmes en la fe."

Permanece firme aunque no entiendas el momento.

Hay días donde parece que el mal prospera y la justicia tarda, pero el creyente no camina por lo que ve, sino por lo que cree. Salmos 10 nos llama a no bajar la guardia, a no endurecer el corazón ni adaptarnos al sistema que ignora a Dios.

Cuida la fe, la mente y las decisiones, aun cuando el entorno esté torcido.

El impío vive como si Dios no viera, no escuchara y no fuera a intervenir, pero la Palabra afirma lo contrario: Dios sí ve, Dios sí oye, y Dios sí hará justicia.

Salmos 10:14

“ Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano; a ti se acoge el desvalido.”

Por eso, el llamado para el creyente no es desesperarse ni adaptarse al ambiente, sino velar. Velar es mantenerse despierto espiritualmente cuando otros se duermen en la conciencia.

1 Corintios 16:13

“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.”

2 Corintios 4:8–9

“Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados… perseguidos, mas no desamparados.”

Gálatas 6:9

“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”

  • No permitas que la injusticia te robe la fe.

  • No cambies tus convicciones para encajar.

  • Permanece el que espera en Dios no queda avergonzado.

  • Confía Dios gobierna aun cuando no habla.

El mundo puede parecer fuera de control, pero Dios sigue siendo Rey eternamente. El creyente que vela no se pierde; el que permanece, es guardado; y el que confía, verá la mano de Dios a su tiempo.