Sábado 18 Abril 2026

Salmos 90

LECTURA DIARIA

SALMOS 90:1-2, 4-6, 10, 12, 14, 17

Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación. Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, Como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.

Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos.

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.

De mañana sácianos de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma.

El Salmo 90, atribuido a Moisés, es una oración profunda que nos lleva a ver la vida desde la perspectiva de nuestro Padre amado: Él es eterno, y nosotros somos pasajeros en esta tierra. En el pensamiento oriental, cuando se habla de que el hombre es como “hierba que florece y se seca”, no es para desanimar, sino para ubicarnos: la vida es breve, pero con Dios tiene propósito. También cuando dice “enséñanos a contar nuestros días”, no es contar números, sino vivir con sabiduría, intención y dependencia de papá. Aquí se contrasta la fragilidad humana con la fidelidad de Dios. No es que nuestro Padre envíe lo malo, sino que en medio de un mundo caído donde hay consecuencias, Él sigue siendo refugio, dirección y restauración para sus hijos. Por eso el clamor final es tan hermoso: que Su favor confirme la obra de nuestras manos. En la cultura bíblica, esto significa que todo lo que hacemos tenga peso eterno, guiado por Él.

Este salmo nos aterriza con amor, no estamos aquí para vivir a la ligera, sino para caminar conscientes, firmes y conectados con Dios desde temprano, buscando Su dirección cada día.

No vivamos en automático. Vivamos despiertos, conscientes, conectado con nuestro Padre amado desde temprano.