Sábado 21 Febrero 2026

Salmos 37

LECTURA DIARIA

1️⃣ Confía y actúa correctamente aunque nadie te esté mirando .

No te compares ni te alteres por lo que otros hacen. Tú mantente haciendo el bien. La estabilidad espiritual se construye en la constancia diaria.

2️⃣ Deléitate en Dios antes de tomar decisiones.

Busca Su presencia primero. Cuando tu corazón se llena de Él, tus deseos se alinean y tus decisiones se vuelven más sabias y firmes.

3️⃣ Encomienda cada área de tu vida.

Trabajo, familia, ministerio, proyectos. Entrégalo todo en oración y suelta el control. Dios ordena los pasos del justo.

4️⃣ Guarda silencio cuando quieras reaccionar.

No respondas desde la ira ni desde la presión. El dominio propio es señal de madurez. A veces la mayor victoria es no alterarte.

5️⃣ Mantén la Palabra en tu corazón.

Cuando la ley de Dios gobierna por dentro, tus pies no resbalan por fuera.

6️⃣ Espera con paciencia activa.

No es cruzarse de brazos; es seguir haciendo el bien mientras Dios obra. El final del íntegro es paz, no caos.

No se trata de reaccionar fuerte, sino de permanecer firme. No se trata de gritar más alto, sino de confiar más profundo. El que espera en Dios termina sostenido, ayudado y librado.

Salmos 37:3-8, 23, 25-27, 29, 31, 37, 40

Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino.

Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición. Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.

Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.

La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán.

Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.

En Salmos 37 el Espíritu Santo nos traza el mapa de una vida firme y madura: confiar en Jehová mientras hacemos el bien, deleitarnos en Él hasta que nuestros deseos se alineen con Su corazón, encomendarle cada paso y aprender a guardar silencio cuando la carne quiere reaccionar; aquí se nos llama a soltar la ira, desechar el enojo y no alterarnos por la aparente prosperidad del mal, porque los pasos del justo son ordenados por Dios y su estabilidad no depende del entorno sino de tener la ley del Señor en el corazón. David declara con autoridad que el justo no es desamparado, que su descendencia es bendición y que hay un final dichoso para el íntegro, porque el que espera en Jehová es ayudado, librado y sostenido. Esta porción nos forma para vivir espiritualmente alertas, constantes en el bien, dominando las emociones, perseverando con integridad y caminando en amor práctico, sabiendo que la verdadera victoria no está en reaccionar, sino en permanecer firmes confiando plenamente en Dios.