Sábado 24 Enero 2026
Salmos 18
LECTURA DIARIA
Salmos 18:1-3, 6, 16-19, 28-33
Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.
En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos.
Envió desde lo alto; me tomó, Me sacó de las muchas aguas. Me libró de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían; pues eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto, Mas Jehová fue mi apoyo. Me sacó a lugar espacioso; Me libró, porque se agradó de mí.
Tú encenderás mi lámpara; Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. Contigo desbarataré ejércitos, Y con mi Dios asaltaré muros. En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan. Porque ¿quién es Dios sino solo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? Dios es el que me ciñe de poder, Y quien hace perfecto mi camino; Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas.
"Salmos 18 nos muestra a David proclamando con convicción que Jehová es su roca, su fortaleza y su libertador, dejando claro que la victoria no nace de la autosuficiencia sino de una relación firme y obediente con Dios; en medio de la aflicción, David clamó, y Dios respondió con poder, afirmando que Él pelea por los que permanecen rectos y humildes de corazón. Este salmo revela que la fuerza espiritual se forja en la dependencia diaria de Dios, quien adiestra nuestras manos para la batalla y afirma nuestros pasos cuando caminamos en integridad. Velar implica reconocer quién es nuestra verdadera fortaleza; estar firmes es permanecer anclados en la roca que no se mueve; portarnos varonilmente es enfrentar la batalla con fe y obediencia, no con miedo; y esforzarnos es confiar en que Dios pelea por nosotros mientras caminamos conforme a Su voluntad. Salmos 18 nos confronta a vivir una fe activa, madura y valiente, entendiendo que el Dios que libra, fortalece y respalda a David sigue siendo el mismo hoy para quienes deciden velar, permanecer firmes y avanzar confiados en Él."


Velar, permanecer y avanzar fortalecidos
📌 Velamos cuando reconocemos que Dios es nuestra fuente diaria, no el plan B. David declara sin titubeos: “Jehová es mi roca y mi fortaleza”
(Salmos 18:2).
📌Velar es vivir conscientes de que sin Dios nos debilitamos. Por eso el llamado es: “Velad” (1 Corintios 16:13).
📌Permanecemos firmes cuando la fe gobierna nuestras decisiones, no las emociones ni las circunstancias. Aunque David estuvo rodeado de angustia, clamó a Dios y no se movió de su confianza.
(Salmos 18:6).
Así cumplimos: “Estad firmes en la fe”
(1 Corintios 16:13; 2 Corintios 5:7).
📌 Nos esforzamos cuando enfrentamos la lucha con responsabilidad espiritual, sin huir ni acomodarnos. Dios es quien ciñe de poder y afirma el camino del justo
(Salmos 18:32).
Pero espera obediencia y valentía: “Portaos varonilmente y esforzaos” (1 Corintios 16:13).
📌*Avanzamos fortalecidos cuando confiamos en que Dios pelea por nosotros, aun cuando la batalla es intensa.*
“Tú me ceñiste de fuerzas para la pelea”
*(Salmos 18:39)* *confirmando que la victoria no viene de la carne, sino de Dios* (Efesios 6:10).
No es tiempo de dormir espiritualmente, ni de retroceder. Es tiempo de velar con convicción, permanecer firmes en la fe y caminar fortalecidos en Cristo Jesús.
