Sábado 4 Abril 2026

Salmos 78

LECTURA DIARIA

Salmos 78:4-8, 11-12, 17, 19, 22-23, 25, 38, 41-42, 72

No las encubriremos a sus hijos, Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo. Él estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres Que la notificasen a sus hijos; Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientos, Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu.

Sino que se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado. Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto;

Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?

Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación. Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos,

Pan de nobles comió el hombre; Les envió comida hasta saciarles.

Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía; Y apartó muchas veces su ira, Y no despertó todo su enojo.

Y volvían, y tentaban a Dios, Y provocaban al Santo de Israel. No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de la angustia;

Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, Los pastoreó con la pericia de sus manos.

Este salmos es un llamado claro a no olvidar lo que nuestro Padre amado ha hecho. En ese tiempo, las historias no se escribían como hoy, se transmitían de generación en generación, de padres a hijos, como una responsabilidad espiritual; por eso se insiste tanto en contar las obras de Dios, porque olvidar lleva a desviarse. El pueblo de Israel vio milagros, provisión y cuidado, pero aun así dudaron, se quejaron y endurecieron su corazón; y aunque papá mostró Su poder una y otra vez, ellos muchas veces respondieron con incredulidad. Aun así, vemos algo hermoso: la fidelidad de Dios permanece, Él corrige, pero también restaura y sigue guiando.

Esto nos confronta de manera directa: esforzarnos en amor también es recordar, valorar y enseñar lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. No podemos vivir solo de experiencias pasadas, pero tampoco podemos olvidar Su fidelidad. Somos llamados a mantener un corazón firme, a no caer en queja ni incredulidad cuando las cosas no salen como queremos, y a formar a los que vienen detrás con testimonio vivo, no solo palabras. Nuestro Padre amado busca un pueblo que no solo escuche, sino que responda con obediencia, confianza y amor constante, reconociendo que Él ha sido fiel en todo tiempo.

Hoy la exhortación es clara y directa: no olvidemos lo que nuestro Padre amado ha hecho. Recordar no es solo pensar, es vivir agradecidos y firmes en la fe. Cuando hacemos memoria de Su fidelidad, nuestro corazón se afirma y dejamos de caer en quejas o dudas cuando el proceso aprieta.

La Palabra nos confirma quién es papá y cómo obra:

📖 “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto…” (Santiago 1:17)

📖 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” (Romanos 8:28)

📖 “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo…” (1 Pedro 5:8)

📖 “Resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7)

Nuestro Padre amado es bueno en todo tiempo, en Él no hay maldad. Cuando algo no está alineado a Su voluntad, no viene de Él.Por eso vivimos atentos, firmes y obedientes, cerrando puertas al enemigo y caminando en la verdad. No vivimos confundidos, vivimos entendiendo que Dios es fiel, que Él guía, corrige y afirma nuestros pasos.

Esforcémonos en amor siendo intencionales: habla, enseña, recuerda lo que Dios ha hecho; alinea tu vida a Su Palabra, decide obedecer en lo práctico, mantente firme y vigilante. No le demos lugar al adversario, resistimos con fe y caminamos en obediencia.

Hoy decidimos vivir con claridad y convicción: un corazón firme, agradecido y fiel, que reconoce la bondad de Dios, discierne lo que no viene de Él y responde con obediencia y amor en cada paso. Nuestro Padre amado sigue siendo el mismo, cercano, bueno y poderoso. Caminamos confiados en Él.🔥