Sábado 5 Septiembre 2026

Salmos 148

LECTURA DIARIA

SALMOS 148:1, 5-6, 11-14

Alabad a Jehová desde los cielos; Alabadle en las alturas.

Alaben el nombre de Jehová; Porque él mandó, y fueron creados. Los hizo ser eternamente y para siempre; Les puso ley que no será quebrantada.

Los reyes de la tierra y todos los pueblos, Los príncipes y todos los jueces de la tierra; Los jóvenes y también las doncellas, Los ancianos y los niños. Alaben el nombre de Jehová, Porque solo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos. Él ha exaltado el poderío de su pueblo; Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo a él cercano. Aleluya.

Salmos 148 comienza levantando la mirada: ángeles, cielos, sol, luna y estrellas son llamados a alabar a Dios; después desciende hasta los mares, los fenómenos de la naturaleza, los montes, árboles, animales y finalmente los hombres. El movimiento es intencional: desde lo más alto hasta lo más cercano, todo encuentra su lugar delante de su Creador. En la mentalidad bíblica, aquello que tenía orden y propósito daba testimonio de quien lo había establecido; por eso el salmista no presenta la creación como algo independiente, sino como una realidad que existe porque Dios “mandó, y fueron creados” y porque Él estableció su orden. Hay un hermoso contraste entre lo que cambia y Aquel que permanece: las circunstancias, las generaciones, los reinos y las fuerzas de la naturaleza pasan, pero Su nombre permanece para siempre. Y cuando llega al ser humano, el salmo incluye a reyes y pueblos, jóvenes y doncellas, ancianos y niños; nadie queda fuera. La alabanza no depende de posición, edad o condición, porque todos reciben la vida del mismo Padre amado y todos tienen razones para reconocer Su grandeza. El versículo 14 añade algo especialmente hermoso: Dios “ha exaltado el poderío de su pueblo”; es decir, Aquel cuya gloria llena los cielos también se acerca a Su pueblo y lo levanta. No es un Dios distante contemplando Su creación desde lejos: sostiene lo que creó, cuida a Su pueblo y dignifica a quienes le pertenecen. Por eso este salmo también enseña a permanecer despiertos;cuando los ojos se acostumbran a las bendiciones, fácilmente se deja de reconocer al Dador; pero un corazón atento aprende a mirar nuevamente el cielo, la tierra, la vida y aun las cosas sencillas, y en todas ellas recordar que Dios sigue siendo Dios. Así, la alabanza deja de ser solamente una canción y se convierte en una postura del corazón: mirar, reconocer, recordar, alabar. Y mientras esperamos el glorioso retorno de Cristo Jesús, el creyente permanece firme no porque ignore lo que sucede alrededor, sino porque sabe quién gobierna por encima de todo: el Dios que estableció las estrellas, sostiene Su creación, cuida a Sus hijos y permanece fiel generación tras generación.

COLOSENSES 3:16

La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

Así como Salmos 148 llama a toda la creación a responder a Dios, la Iglesia también está llamada a tener Su Palabra habitando abundantemente en ella y a transmitirla de generación en generación.

1 Corintios 16:13-14

“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor.”

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