Viernes 1 Mayo 2026

Éxodo 23 y 24

LECTURA DIARIA

ÉXODO 23:2, 4-5, 8, 12, 20, 24-25

No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios;

Si encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve a llevárselo. Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo.

No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras de los justos.

Seis días trabajarás, y al séptimo día reposarás, para que descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero.

He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas. Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.

ÉXODO 24:1, 3, 7-8, 12, 15-18

Dijo Jehová a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos.

Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho.

Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos. Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.

Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte. Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

En Éxodo 23 y 24 nuestro Padre amado lleva al pueblo a un nivel más profundo: no solo leyes, sino un estilo de vida que refleja Su carácter. En el contexto oriental, mandatos como no pervertir la justicia, no seguir a la mayoría para hacer lo malo y aun ayudar al enemigo, revelan que la justicia de Dios no es emocional, es recta y firme, basada en quién Él es. También cuando habla del ángel que iría delante, no era solo protección, era dirección continua, enseñando a depender de Su guía en cada paso. Luego, en el capítulo 24, se establece el pacto: el pueblo responde “haremos todo”, y Moisés rocía la sangre; en la cultura hebrea, la sangre no era símbolo ligero, era vida entregada que sella compromiso real. Subir al monte y ver la gloria de Dios desde diferentes niveles muestra otro orientalismo clave: no todos experimentan lo mismo, porque no todos suben con la misma disposición. La nube, el fuego y la espera de Moisés reflejan que la presencia de Dios no se trata de rapidez, sino de profundidad y permanencia.

Estar firmes es decidir hacer lo correcto, aunque la mayoría haga lo contrario.

Velar es vivir atentos a la dirección de nuestro Padre amado, no por impulso.

Esforzarse en amor es actuar con justicia, integridad y misericordia, incluso con quien no lo merece.

Subir “al monte” hoy es apartar tiempo real con Dios, no quedarse en lo superficial.

Nuestro Padre amado no busca solo oidores, sino hijos comprometidos. Este es tiempo de ir más profundo: no quedarse en lo básico, sino subir, permanecer y responder con obediencia. Cada día es una oportunidad para vivir firmes, vigilantes y esforzados en amor, reflejando a Cristo Jesús en decisiones reales. Y algo clave: no te detengas aquí… sigue leyendo, porque en cada capítulo hay dirección, formación y vida para quien decide caminar con Dios de verdad.