Viernes 13 Febrero 2026

Mateo 18

LECTURA DIARIA

Mateo 18:1, 3-4, 8, 12-15, 21-22, 35

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.

Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.

¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquella, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

"En Mateo 18, Cristo Jesús redefine completamente lo que significa ser grande en el Reino: no es sobresalir, es humillarse. El orgullo espiritual queda expuesto cuando los discípulos preguntan quién es el mayor, y Él responde poniendo a un niño como modelo, mostrando que el Reino pertenece a los que dependen del Padre con sencillez. Luego advierte con firmeza que el pecado no es algo ligero; cualquier cosa que nos haga caer debe ser removida con determinación. Revela el corazón pastoral de Dios con la parábola de la oveja perdida, enseñando que ninguna alma es insignificante. Después establece un modelo claro para resolver conflictos dentro de la comunidad de fe, priorizando restauración antes que exposición. Finalmente, confronta la dureza del corazón a través de la parábola del siervo sin misericordia, dejando claro que quien ha recibido perdón del cielo no puede vivir reteniendo ofensas. Mateo 18 nos llama a vivir con humildad real, santidad intencional, responsabilidad fraternal y un perdón constante que refleje el carácter de nuestro Padre."