Viernes 17 Julio 2026

Romanos 10

LECTURA DIARIA

ROMANOS 10:1-4, 8-11, 13-15

Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Romanos 10 nos acerca al corazón de Dios y nos muestra que Él no es indiferente ante la condición del ser humano; Pablo expresa un profundo deseo de que su pueblo conozca la verdad, pero también deja ver que se puede tener mucho celo, esfuerzo y hasta una vida aparentemente dedicada a Dios, y aun así estar intentando acercarse a Él desde la propia justicia. En el pensamiento oriental, la justicia no era simplemente “hacer cosas buenas”, sino estar en una relación correcta con Dios; por eso Pablo confronta el intento humano de construir su propia justicia y muestra que Cristo Jesús es el centro del camino establecido por Dios. Cuando habla de creer con el corazón, no se refiere a una emoción pasajera, porque para el oriental el corazón era el centro de la voluntad, los pensamientos y las decisiones; creer, entonces, es confiar en Cristo Jesús de tal manera que esa confianza comienza a gobernar la vida. Y cuando afirma que la Palabra está cerca, nos recuerda con amor que Dios no se ha escondido ni ha hecho imposible acercarse a Él: Su gracia se ha acercado al ser humano.

No debemos vivir intentando demostrarle a Dios que somos suficientes, sino descansar en lo que Él ha hecho por nosotros y permitir que Su gracia produzca en nosotros una vida nueva. Mientras aguardamos fielmente el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y con un corazón humilde, cercano y dispuesto a escuchar, creer y obedecer la Palabra; porque quien ha comprendido cuánto ha recibido de Dios no puede permanecer indiferente ante los demás, sino que con amor desea que ellos también conozcan la esperanza, la justicia y la salvación que encontramos en Cristo Jesús.

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