Viernes 19 Junio 2026

Hechos 27

LECTURA DIARIA

HECHOS 27:9-10, 13-15, 18, 20-25, 31-32, 34-35, 41, 44

Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no solo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas.

Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar.

Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar,

Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan solo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.

Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si estos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros. Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse.

Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. Y habiendo dicho esto, tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer.

Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar.

y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.

*Hechos 27 revela una de las lecciones más profundas de la vida espiritual: la fe no se prueba cuando el mar está en calma, sino cuando los vientos contrarios intentan convencer al corazón de que la promesa de Dios no se cumplirá. La tormenta que enfrentó Pablo no fue simplemente un fenómeno natural; en el pensamiento oriental, el mar embravecido representaba aquellas circunstancias caóticas e incontrolables que exponen la fragilidad humana y confrontan aquello en lo que realmente confiamos. Mientras marineros experimentados, soldados y pasajeros perdían toda esperanza, Pablo permanecía firme porque había aprendido que la seguridad no depende de la fortaleza de la embarcación, sino de la fidelidad de Dios. Lo más extraordinario es que Dios no evitó la tormenta ni impidió que el barco se rompiera; permitió que se perdiera todo aquello en lo que los hombres confiaban para demostrar que Su palabra seguía siendo suficiente.* Muchas veces nuestro Padre amado permite que ciertas seguridades humanas se debiliten para enseñarnos a descansar más profundamente en Él. Este capítulo nos recuerda que caminar por fe no es negar la realidad de los desafíos, sino contemplarlos desde la perspectiva de las promesas de Dios. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes y constantes, porque cuando todo parece quebrarse a nuestro alrededor, la fidelidad de Dios continúa siendo el ancla que sostiene el alma y nos conduce con seguridad hasta el cumplimiento de Su propósito.

Las tormentas de la vida pueden afectar nuestros planes, recursos y seguridades, pero no pueden anular las promesas de Dios. Como Pablo, somos llamados a mantener la mirada en aquello que nuestro Padre amado ha dicho y no únicamente en aquello que nuestros ojos ven. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en la fe, recordando que la fidelidad de Dios es más estable que cualquier tormenta y que Su propósito sigue avanzando aun en medio de los desafíos más difíciles.

Hebreos 10:23

“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.”

Contáctanos

contactanos@palabra-online.com

Quiero recibir novedades

Palabra Online 2025