Viernes 20 Marzo 2026

Marcos 5

LECTURA DIARIA

Marcos 5:1-2, 6-8, 15, 19, 25-26, 28-29, 34-36, 40-42

Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote. Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.

Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente.

En Marcos 5 vemos cómo Jesucristo se mueve con autoridad y compasión, revelando el corazón cercano de nuestro Padre amado en medio de situaciones que parecen imposibles. Primero libera a un hombre poseído en la región de los gadarenos; en la mentalidad oriental, vivir entre sepulcros representaba una condición de impureza, aislamiento y muerte, pero aun allí Cristo Jesús llega para restaurar y devolver identidad. Luego sana a una mujer que llevaba doce años enferma; según la ley, su condición la hacía “impura”, separándola de la vida social y espiritual, pero ella, con fe, decide acercarse y tocar el manto de Jesús, creyendo que sería sana. Finalmente, levanta a la hija de Jairo; en ese contexto, la muerte implicaba separación total, pero Cristo entra, toma la mano de la niña y declara vida. En cada escena vemos una constante: personas que, en medio del dolor, deciden acercarse a Jesús con fe, y Él responde con poder y restauración. Este capítulo nos enseña que la firmeza espiritual se manifiesta cuando, aun en medio de la desesperación, elegimos creer, acercarnos a nuestro Padre y no rendirnos. Cuando permanecemos atentos y confiados, descubrimos que no hay condición, pasado ni situación que esté fuera del alcance del poder y el amor de Dios.