Viernes 24 Abril 2026
Hechos 4
LECTURA DIARIA


HECHOS 4:1-3, 6-13, 18-20, 24, 29-34
Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde.
y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.
Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;
Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido,
En Hechos 4, se ve a la iglesia en un momento clave: después de un milagro, viene la presión. Pedro y Juan son confrontados por las autoridades, y aquí hay algo importante de entender: en ese tiempo, ser llevado ante líderes religiosos no era una simple conversación, era un ambiente de intimidación. Aun así, ellos responden con firmeza. Cuando dicen que no pueden dejar de hablar lo que han visto y oído, están declarando una convicción profunda: la obediencia a Dios está por encima del miedo al hombre.
También cuando se menciona que eran “hombres sin letras”, no significa ignorantes, sino que no tenían formación religiosa formal. Aun así, hablaban con autoridad. ¿Por qué? Porque habían estado con Cristo Jesús. Esto nos enseña que lo que realmente transforma es la relación con Él, no solo el conocimiento.
Luego la iglesia ora, pero no piden que quite el problema, piden valentía para seguir obedeciendo. En ese contexto, que el lugar tiemble no es solo algo físico, es una forma de mostrar que Dios respondió, afirmando y respaldando a Su pueblo. Y cuando dice que tenían todo en común, no era obligación, era una evidencia de amor genuino, donde cada uno suplía la necesidad del otro.
Este capítulo nos enseña que: La presión no detiene a quien está firme en Dios
La verdadera autoridad viene de una relación con Cristo Jesús
No se trata de evitar dificultades, sino de responder correctamente en medio de ellas.
La unidad y el amor práctico reflejan una fe verdadera.
La evidencia de una vida firme es valentía, unidad y coherencia.
El que ha estado con Cristo Jesús, permanece firme, habla con valentía y vive en amor, aun en medio de la presión.
