Viernes 25 Septiembre 2026
Deuteronomio 31 y 32
LECTURA DIARIA


DEUTERONOMIO 31:1-3, 6-9, 12-13, 19, 21, 23
Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho.
Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel.
Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.
Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.
Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que juré darles.
Y dio orden a Josué hijo de Nun, y dijo: Esfuérzate y anímate, pues tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré, y yo estaré contigo.
DEUTERONOMIO 32:1, 3-4, 7, 15, 18, 44-47
Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios. Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.
Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán.
Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la Roca de su salvación.
De la Roca que te creó te olvidaste; Te has olvidado de Dios tu creador.
Vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun. Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.
Deuteronomio 31 y 32 muestran a Moisés llegando al final de su recorrido, pero la obra de Dios no termina con una etapa: Moisés cambia, pero Dios permanece. «Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis… porque Jehová tu Dios es el que va contigo»; esta palabra prepara al pueblo para avanzar sin depender de la presencia de quien los había guiado hasta allí, porque quien realmente iba delante era Dios. Josué recibe el encargo de levantarse y conducir al pueblo, mientras Israel es llamado a leer y recordar la Palabra una y otra vez, especialmente al reunirse toda la congregación, para que nadie olvidara el camino recibido. Luego Moisés entrega su cántico como testimonio para las generaciones: comienza exaltando a Dios como la Roca, perfecta es Su obra y justos todos Sus caminos, pero también recuerda que el pueblo podía prosperar y luego olvidar a Aquel que lo había sustentado. Esa es una advertencia muy actual: la abundancia, el cansancio o los cambios de temporada nunca deben hacernos olvidar la fuente. Para el creyente, estos capítulos enseñan a avanzar aunque cambien las circunstancias, a no poner nuestra seguridad en personas o etapas, a mantener la Palabra cerca y a recordar continuamente la fidelidad del Padre amado. Cuando llega un cambio, no significa que Dios dejó de estar; cuando termina una etapa, Su presencia continúa; cuando no sabemos qué viene, podemos seguir adelante porque Él va delante. Permanecer firmes es recordar quién nos llamó, escuchar Su Palabra y confiar en que la misma Roca que nos sostuvo ayer seguirá siendo nuestra seguridad mañana.
