Viernes 29 Mayo 2026
Hechos 18
LECTURA DIARIA


HECHOS 18:1-6, 8-10, 12, 17, 19, 24-28
Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos, y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos. Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. Pero oponiéndose y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.
Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados. Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.
Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal,
Entonces todos los griegos, apoderándose de Sóstenes, principal de la sinagoga, le golpeaban delante del tribunal; pero a Galión nada se le daba de ello.
Y llegó a Éfeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos,
Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído; porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.
En Hechos 18 nuestro Padre amado muestra que la obra de Dios no avanza solamente por grandes momentos visibles, sino también a través de la perseverancia, la fidelidad diaria y corazones dispuestos a permanecer firmes aun en temporadas de cansancio u oposición. Pablo llega a Corinto y encuentra a Priscila y Aquila, un matrimonio que no solo compartía trabajo con él, sino también propósito espiritual. Esto revela algo profundamente práctico: Dios sigue uniendo vidas que edifican, fortalecen y acompañan el propósito unos de otros. Y aunque Pablo enfrentaba resistencia, críticas y presión espiritual, el Señor le dice: “No temas, sino habla, y no calles”. En el pensamiento romano y judío, Corinto era una ciudad marcada por inmoralidad, idolatría y corrupción, por eso permanecer firme allí requería mucha convicción espiritual. Pero nuestro Padre amado le recuerda a Pablo que no estaba solo y que había muchas personas que aún necesitaban escuchar la verdad. Esto confronta muchísimo hoy, porque muchas veces el cansancio, la oposición o la frustración pueden llevar a una persona a desanimarse, callar o pensar que ya no vale la pena seguir sembrando. Sin embargo, Hechos 18 enseña que Cristo Jesús continúa fortaleciendo a quienes permanecen fieles aun cuando no vean resultados inmediatos. También aparece Apolos, un hombre elocuente y conocedor de las Escrituras, pero que aún necesitaba crecer en entendimiento. Y aquí hay una enseñanza demasiado profunda: tener conocimiento no significa haber alcanzado toda madurez espiritual; siempre habrá áreas donde Dios seguirá formando, corrigiendo y perfeccionando el corazón. “No temas, sino habla…”
Hechos 18:9.
Velar es no permitir que el cansancio apague la voz y el propósito que Dios ha colocado; estar firmes es permanecer constantes aun en ambientes difíciles; y esforzarse en amor es seguir edificando, enseñando y acompañando vidas como lo hicieron Priscila y Aquila. Porque cuando alguien permanece cerca de nuestro Padre amado, aprende que aun las temporadas silenciosas, difíciles o desgastantes pueden convertirse en escenarios donde Dios sigue formando carácter, afirmando fe y transformando vidas para Su gloria.
