Viernes 3 Julio 2026
Salmos 120
LECTURA DIARIA


SALMOS 120:1-2, 5-7
A Jehová clamé estando en angustia, Y él me respondió. Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta.
¡Ay de mí, que moro en Mesec, Y habito entre las tiendas de Cedar! Mucho tiempo ha morado mi alma Con los que aborrecen la paz. Yo soy pacífico; Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
Salmos 120 es el primero de los llamados Cánticos de Ascenso, salmos que los israelitas cantaban mientras subían a Jerusalén para adorar. El salmista expresa la angustia de vivir rodeado de engaño, conflicto y personas que no comparten el deseo de paz que hay en su corazón. En el pensamiento oriental, "subir" a Jerusalén no solo era un viaje físico, sino una imagen de acercarse a Dios y orientar nuevamente el corazón hacia Él. Por eso, aunque el salmista está cansado de la mentira y la discordia que lo rodean, no se queda atrapado en la queja; eleva su clamor a Dios porque sabe que la verdadera ayuda proviene de Él.
La enseñanza práctica es que los creyentes también vivimos en un mundo donde muchas veces predominan la confusión, la injusticia y el conflicto, pero Dios nos llama a responder de una manera diferente. Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, permanezcamos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y buscando la paz que proviene de nuestro Padre amado. Porque una vida que camina cerca de Dios no permite que el ambiente determine su carácter, sino que refleja la verdad, la paz y la esperanza de Cristo Jesús aun en medio de circunstancias difíciles.
Salmos 120 nos recuerda que, aunque vivamos en medio de la confusión, la injusticia o el conflicto, podemos mantenernos firmes en santidad, fortalecidos en la gracia y aguardando fielmente el retorno de Cristo Jesús. Porque quien clama a Dios y camina cerca de Él encuentra la fortaleza para conservar la paz cuando el mundo a su alrededor ha perdido el rumbo.
Tito 2:12-13
“...viviendo en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada...”
Mientras aguardamos el retorno de Cristo Jesús, somos llamados a vivir de manera diferente, fortalecidos por la gracia de Dios
