Viernes 30 Enero 2026

Mateo 12

LECTURA DIARIA

Mateo 12:7-8, 12, 31, 34-35, 50

Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.

Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.

Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.

"Mateo 12 nos despierta espiritualmente al mostrarnos que no basta con conocer la ley si el corazón no discierne la voluntad de Dios; los fariseos ven a Cristo Jesús hacer el bien, sanar y liberar, pero en vez de alegrarse, buscan acusar y resistir la verdad, evidenciando un corazón endurecido por la religión. Cristo Jesús revela que Él es Señor del día de reposo y que el descanso verdadero no está en rituales sino en una relación viva con Él, dejando claro que Dios busca misericordia antes que sacrificio. A lo largo del capítulo, Jesús confronta la falta de discernimiento espiritual, advirtiendo que cuando se atribuye la obra del Espíritu Santo a las tinieblas, el corazón entra en un estado peligroso de ceguera espiritual. También nos enseña que lo que hablamos refleja lo que gobierna nuestro interior y que la verdadera familia espiritual está compuesta por aquellos que hacen la voluntad del Padre. Este capítulo nos llama a velar, a permanecer firmes en la fe y a no dejarnos llevar por apariencias religiosas, conectando directamente con el llamado vigente: estar despiertos, firmes y alineados con Dios en medio de un entorno que muchas veces resiste la verdad" .

Velar, discernir y permanecer firmes

1. Velamos cuando discernimos el corazón de Dios, no solo la letra.

La aplicación práctica aquí es preguntarnos cada día: ¿esto que hago refleja el carácter de Dios o solo una costumbre? Cristo Jesús confronta a los fariseos porque conocían la ley, pero no entendían la misericordia. Velar es mantener el corazón sensible, no endurecido por la rutina espiritual.

📖 “Misericordia quiero, y no sacrificio.” (Mateo 12:7)

📖 “Velad, estad firmes en la fe…” (1 Corintios 16:13)

2. Permanecemos firmes cuando hacemos el bien aunque otros no lo aprueben. Jesucristo sana en día de reposo, enseñándonos que la obediencia a Dios está por encima del qué dirán. En la práctica, esto significa obedecer a Dios aun cuando incomode, aun cuando no sea popular.

📖 “Es lícito hacer el bien en los días de reposo.” (Mateo 12:12)

📖 “No nos cansemos, pues, de hacer bien.” (Gálatas 6:9)

3. Velamos cuidando nuestro corazón y nuestras palabras. Lo que hablamos no es casualidad: es evidencia de lo que gobierna nuestro interior. Aplicar esto es revisar nuestras palabras, actitudes y reacciones antes de hablar. Un creyente despierto no habla por impulso, habla con discernimiento.

📖 “De la abundancia del corazón habla la boca.” (Mateo 12:34)

📖 “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca.” (Efesios 4:29)

4. Nos esforzamos cuando no damos lugar al vacío espiritual. Jesucristo advierte que un corazón descuidado puede quedar vulnerable. En la práctica, esto nos llama a llenar nuestra vida con la Palabra, oración y obediencia, no solo a dejar pecados externos .

📖 “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre… vuelve.” (Mateo 12:43-45)

📖 “Antes bien, sed llenos del Espíritu.” (Efesios 5:18)

5. Permanecemos despiertos viviendo en obediencia diaria. La verdadera familia espiritual se reconoce por la obediencia constante. Aplicar esto es vivir la fe en casa, en el trabajo, en lo oculto, no solo en lo visible.

📖 “El que hace la voluntad de mi Padre… ese es mi hermano.” (Mateo 12:50)

📖 “Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores.” (Santiago 1:22)

Velar no es estar tenso, es estar consciente. Permanecer firme no es ser rígido, es ser obediente. Esforzarnos no es en fuerzas humanas, es en dependencia diaria de Dios. Así caminamos alertas, maduros y aprobados, como nos llama este año:

📖 “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.”  

1 Corintios 16:13