Viernes 6 Febrero 2026

Mateo 15

LECTURA DIARIA

Mateo 15:8-9, 11, 18-19, 25-28, 32, 37

Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.

Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.

"Mateo 15 nos confronta de forma directa y madura con una verdad esencial: la vida espiritual no se mide por apariencias externas ni tradiciones humanas, sino por la condición real del corazón delante de Dios. Cristo Jesús desenmascara una religiosidad que honra a Dios con los labios pero tiene el corazón lejos, enseñándonos que lo que verdaderamente contamina al hombre no es lo externo, sino lo que sale del interior: pensamientos, palabras y actitudes no rendidas al Señor. En este capítulo también vemos una fe perseverante y humilde en la mujer cananea, quien, sin derechos religiosos ni privilegios, se mantiene firme creyendo, demostrando que Dios responde a una fe genuina que no se ofende ni retrocede. Finalmente, Cristo Jesús vuelve a mostrar su compasión sanando y alimentando a la multitud, recordándonos que cuando velamos sobre nuestro corazón, permanecemos firmes en la fe y caminamos con humildad y amor, Dios se manifiesta con poder y provisión. Mateo 15 nos despierta a vivir una fe auténtica, discernida y constante, alineada con el llamado de 1 Corintios 16:13–14: velar, permanecer firmes, esforzarnos espiritualmente y hacer todas las cosas con amor."