Viernes 6 Noviembre 2026

Jueces 19

LECTURA DIARIA

JUECES 19:1, 15, 20-22

En aquellos días, cuando no había rey en Israel, hubo un levita que moraba como forastero en la parte más remota del monte de Efraín, el cual había tomado para sí mujer concubina de Belén de Judá.

Y se apartaron del camino para entrar a pasar allí la noche en Gabaa; y entrando, se sentaron en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los acogiese en casa para pasar la noche.

Y el hombre anciano dijo: Paz sea contigo; tu necesidad toda quede solamente a mi cargo, con tal que no pases la noche en la plaza. Y los trajo a su casa, y dio de comer a sus asnos; y se lavaron los pies, y comieron y bebieron. Pero cuando estaban gozosos, he aquí que los hombres de aquella ciudad, hombres perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueño de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos.

Jueces 19 nos presenta uno de los momentos más oscuros de este libro. El relato comienza recordándonos que en Israel no había rey, y muestra las dolorosas consecuencias de una sociedad donde se había perdido el respeto por la vida, la justicia y los principios establecidos por Dios. Las decisiones egoístas y la violencia produjeron un sufrimiento que alcanzó a muchos.

Esta lectura nos recuerda que alejarnos de la verdad nunca es algo sin consecuencias. Cuando cada uno comienza a decidir según su propio criterio y deja de permitir que la Palabra de Dios dirija su vida, la confusión moral puede llevar a situaciones cada vez más dolorosas.

Para el creyente de hoy, este capítulo es un llamado a velar sobre nuestro corazón, nuestras decisiones y nuestra manera de vivir. No podemos permitir que la cultura, las circunstancias o nuestras propias emociones definan lo que consideramos correcto. Necesitamos una mente renovada y una vida afirmada en la Palabra.

En este mes de noviembre, mientras aprendemos a perseverar en medio de la prueba, recordemos que permanecer firmes también significa conservar nuestros principios cuando el entorno parece caminar en otra dirección. Como Cuerpo de Cristo, estamos llamados a reflejar el carácter de Cristo: defender lo que es bueno, tratar a los demás con amor y dignidad, y no ceder ante aquello que contradice la voluntad de nuestro Padre amado.

Que la oscuridad que podamos ver a nuestro alrededor no nos lleve a bajar la guardia. Velemos, permanezcamos firmes en la fe y permitamos que la Palabra siga renovando nuestra mente y guiando nuestras decisiones. Perseveremos con amor y esperanza, confiados en nuestro Padre amado y aguardando el glorioso retorno de nuestro Señor Jesucristo.

No podemos controlar la dirección que toma el mundo, pero sí podemos decidir quién dirigirá nuestra vida. Cuando las circunstancias se vuelvan confusas, no permitamos que ellas condicionen nuestra manera de pensar o actuar. Seamos condicionados por la Palabra, no controlados por las circunstancias.

1 CORINTIOS 16:13-14

Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.Todas vuestras cosas sean hechas con amor.

Este capítulo es fuerte, pero también nos deja una exhortación muy clara: cuanto más confuso sea el mundo que nos rodea, más necesitamos permanecer cerca de la Palabra, con una mente renovada, un corazón firme y una vida que refleje a Cristo.

Contáctanos

contactanos@palabra-online.net

Quiero recibir novedades

Palabra Online 2025