Viernes 9 Enero 2026
Mateo 3
LECTURA DIARIA
Mateo 3:2, 8, 10, 15-17
y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,
Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
"Mateo 3 nos enseña que la vida espiritual no comienza con emoción, sino con despertar. Juan el Bautista aparece predicando en el desierto, porque Dios confronta primero el corazón antes de llevarnos a la comodidad. Su mensaje es claro: arrepiéntanse, es decir, cambien de dirección. Velar implica revisar cómo estamos viviendo, no solo cómo creemos.
Juan confronta a quienes confiaban en su linaje o en su apariencia espiritual. Les recuerda que Dios no busca títulos, sino fruto.Aquí aprendemos que estar firmes no es defender una tradición, sino sostener una vida coherente. Si no hay fruto visible, la raíz está siendo examinada.
Luego aparece Cristo Jesús, y este es el corazón del capítulo. Él no llega para ser reconocido, sino para obedecer. No discute el proceso, no se adelanta, no se resiste. Decide cumplir la voluntad del Padre. Esto nos enseña que la verdadera valentía espiritual es obedecer aun cuando no parece necesario, aun cuando nadie lo exige.
Cuando Cristo Jesús obedece, el cielo responde. El Espíritu desciende y el Padre habla. Aquí entendemos una verdad poderosa para nuestra vida diaria: la obediencia abre los cielos, no la fama ni la actividad religiosa.
Y entonces llega el punto más profundo del capítulo:
“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”.
El Padre no declara su complacencia después de milagros, predicaciones o multitudes, sino después de una decisión de obediencia. Esto nos enseña que vivir velando (1 Co 16:13) no es vivir tensos, sino vivir alineados; estar firmes no es endurecernos, sino permanecer fieles; y ser valientes es escoger agradar a Dios por encima de todo.
Mateo 3 nos confronta con una pregunta diaria:
¿Estoy viviendo de una manera que produce fruto y agrada al Padre?


Hoy el llamado no es a hacer más cosas, sino a vivir con mayor conciencia espiritual. Velar no es estar en alerta por miedo, es vivir atentos a cómo estamos caminando delante de Dios. Cada decisión diaria,lo que pensamos, hablamos y escogemos, revela si estamos despiertos o viviendo en automático.
Juan el Bautista nos recuerda que Dios no se impresiona con apariencia espiritual, sino con fruto real.No basta decir que creemos; la fe verdadera se nota en una vida que se deja corregir, que se arrepiente a tiempo y que no justifica el pecado. El creyente que vela examina su corazón antes de señalar a otros.
Cristo Jesús nos muestra el modelo perfecto. Él no necesitaba ser bautizado, pero eligió obedecer. Eso nos confronta: muchas veces no desobedecemos por rebeldía, sino por comodidad. Estar firmes es permanecer en la voluntad de Dios aun cuando nadie nos ve, aun cuando no hay aplausos.
Y cuando Cristo Jesús obedece, el cielo se abre. El Padre habla. Esto nos enseña que la complacencia de Dios no se gana con actividad religiosa, sino con una vida rendida. Dios se agrada de hijos que caminan alineados, no perfectos, pero sí obedientes y sensibles a Su voz.
Hoy la exhortación es clara:
Vive de tal manera que el Padre pueda decir también de ti: “en él / en ella tengo complacencia”.
Eso se construye día a día, velando, permaneciendo firme en la verdad y siendo valientes para decir no al pecado y sí a la voluntad de Dios.
Mateo 3:8
“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.”
Mateo 3:15
“Así conviene que cumplamos toda justicia .”
Mateo 3:17
“Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
1 Corintios 16:13
“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.”
Colosenses 1:10
“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra.”
No vivas para agradar al entorno; vive para agradar al Padre.
El que vela permanece, el que permanece da fruto, y el que da fruto agrada a Dios.
